Se llama Ana, tiene una sonrisa encantadora y es una madre muy especial.

Una madre que su empatía me llego al corazón.

Coincidimos en un curso de “Gestión del Cambio” y realmente a mi me cambio, pero no el curso, sino su historia:

Su hijo de 5 años tiene que llevar durante quince días un parche en el ojo por problema de visión,  y ella se negó a no saber que sentía su hijo y no comprenderlo.

Antes de que el niño replicara le propuso ser los dos los que llevaran parche, se contaran que pasaba, en el cole y en el trabajo, en la calle y en el recreo.

El niño dijo si, la madre sonrió. El día que yo la conocí, llevaba cinco horas con el parche, y tenia por ello un dolor de cabeza tremendo , pero mas grande que el dolor, era su sonrisa de saber que sabia lo que cada segundo su hijo sentía.

Gracias Madre Coraje Pirata por enseñar tanto amor que hay para dar en cada gesto.