Esta es la mejor imagen que se me ocurre para plasmar lo que siento cuando entro allí.

Las manos en la cárcel  se vuelven ancianas, porque los pensamientos siembran surcos repetitivos  de frases sin analizar, que crean bucles, pensamientos que dan vueltas y se vuelven tornados internos contaminantes, no solo en el pensamiento, si no en cada poro de la piel.

Personas con máximo 45 años que llevan allí siete, cinco, diez años, y les quedan prácticamente la misma proporción. ¡Y no justifico!, yo soy la primera que les digo que están allí por algo con consecuencias graves para ellos y la sociedad.

Este mes de Julio estoy llevando a cabo un programa, destinado a internos  con estancia de larga duración, se llama “Control de Impulsos con delitos de Sangre”,  ¡que palabras tan rotundas cuando se pronuncian desde la libertad!, dan miedo por lo categórico, la contundencia, y cuando hay rejas todo se vuelve denso, apretado, apiñado y tiene un sabor amargo.

Cuando entro al Centro Penitenciario siento ese algo ininteligible difícil de describir, es una sensación en el estomago confusa, que intento trasformar deshilachando uno por uno mis sentidos, mi saliva se vuelve mas densa, mi olfato huele a aire tupido y apretado, mi piel se contrae, mi oído se vuelve audaz a los sonidos…solo mi vista atenta a todos los lados, percibe que siempre en los pocos arboles que hay mientras vas pasando las diferentes pasos de protección siempre hay pájaros, estorninos y gorriones, que conviven en una sinfonía bellísima, cuando entro me dan la bienvenida y eso me relaja, y cuando salgo…me agradecen y despiden.

¡Por mucho que intento trasformar este mi sentir, hay algo ya plasmado allí en todo el entorno que te arrebuja y arropa y acompaña y condiciona!.

Solo cuando el grupo esta allí contigo y percibes que son seres humanos destinados a años oscuros y que cada uno tiene en su mano la capacidad de cambiar su actitud, la sensación empieza a desvanecerse.

Ayer trabajamos los pensamientos repetitivos que la mente genera y entrar en ese bucle atrapa hacia el enfado o la tristeza, depende de cada uno y sus cargas emocionales…y ¿Cuáles son para ellos esa frase que se repiten una y otra vez en su día a día?

-¡¡Otra vez lo mismo!!, ¡¡Ya queda menos!! ¡¡Me tengo que esforzar mas!! ¡¡La culpa es mía!!

Frases que se repiten y se convierten en verjas intelectuales.

Y el cuerpo esta enrejado en una celda de cinco por cuatro.

¿Y que es peor la cárcel Mental o la corporal?

¡¡¡¡Sin duda la primera!!!!!.

Al finalizar la sesión, cuando terminamos de trabajar las dinámicas y las danzas de este trabajo, sintieron como su cuerpo les hablo, como vieron la reacción de este con sus pensamientos…entender a través del cuerpo para poder trasformar.

Agradecí la capacidad de renovarse que el ser humano tiene cuando entiendes, alli se produce la trasformación ¡¡es un clip!!, ¡no sabes cuando se da!, pero de repente mutas a una evolución, y eso es lo que sucedió ayer, la renovación que produce el cambio de verlo desde otro sitio.

Y la capacidad del ser humano este en las condiciones que este, siempre de sacar valores de supervivencia.

Fascinada de lo que estoy aprendiendo con este reto.

 

 

 

 

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