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Biodanza Social. Proyecto para mujeres sin hogar

 

Tenía que entrevistarme con la Directora del Albergue Municipal, unas semanas antes habíamos comentado telefónicamente su inquietud por realizar una Intervención específica en las mujeres sin hogar que son usuarias de centro.

Llegue al Albergue y el olor a desarraigo lo invadía, ¿que como es ese olor?

Es el olor de las personas con miradas en blanco y negro, de los oídos que no escuchan, de la piel ausente de caricias desde hace años, de pisadas autómatas ante la vida, de respuestas automáticas a estímulos básicos, de ojos sin brillo y el color de piel ajada.

Me cuesta respirar ese olor que todo lo invade…

Me recibe una mujer con dulzura en las formas y empatía con los débiles, vamos a su despacho y le presento el proyecto que en mi imaginación había tejido.

Lo lee y me dice

-¿sabes? siento que algo tengo que hacer con las mujeres usuarias habituales del centro, sobre todo las que pernoctan con más asiduidad, tras las comidas solo vagan de un lado a otro, son autómatas, siento la necesidad de intervenir y que ellas encuentren otro sentido, otra conexión.

La Empatía de esta mujer me fascina, ir más allá de todo, buscar más lejos de los objetivos de su trabajo, a los mas humanos

Creo que esta vez el reto para mí va a ser diferente,

Otra vez esa palabra bulle en mi mente, Reto,

Cada vez que me presentan un proyecto que huele a difícil.¡¡allá voy!!

¿Para qué lo haces? Me pregunto a mi misma…

Me gusta acumular sonrisas sacadas de la oscuridad, de lugares tenebrosos donde solo la música puede llegar, me gusta adentrarme en cavernas humanas para encender un poco de luz, aunque se que cuando me vaya, la oscuridad aparezca…pero yo ya hice mi misión aunque solo sea, un minuto doy luz a esa oscuridad.